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domingo, 14 de julio de 2013

REPARANDO RECUERDOS: “CLÍNICA DE MUÑECAS”

                                     Como si fuera una fábrica de reciclaje de muñecas.

 Estamos tan sumergidos ante la inmediatez, sedentarismo y simpleza que la tecnología  viene ofreciendo en estas últimas décadas que terminó afectando  hasta en la forma de jugar. Vemos pequeños que, desde temprana edad, prefieren estar prendidos frente a una pantalla, hipnotizados, sin movilizarse, aislándose, dejando de lado a los juguetes, donde la creatividad era desbordante puesto que se “despertaba” más la imaginación para pintar, por ejemplo, un Pepe Grillo, peinar una Chichobelo, comprarle ropas a las Alicias, inventar diálogos a un Topo Gigio, conversar con una Mafalda, etc. Sin embargo, esos momentos que algunos pudieron disfrutar, aún se pueden preservar y mantenerlos como un recuerdo de la infancia que vivimos.

En las vitrinas se encuentran algunos juguetes originales a precios módicos.

En la cuadra 3 del Jirón Callao, en el Centro de Lima, se encuentra la “Clínica de Muñecas”, una de las más antiguas de Lima. Creada por Rosa Rázuri de Sarmiento en 1956, esta “clínica” empezó como una casa de modas y luego se convirtió en una casa de muñecas porque las Alicias Americanas, que parecían maniquíes, las vestían como niñas, peinaban y la gente pensaba que era una tienda donde se reparaba muñecas.

" A la camita". Frase típica de este gran personaje: Topo Gigio.

“A Rosa, se le prendió el foquito y dijo que en vez de una tienda de modas para seres humanos, mejor decidió dedicarse a las muñecas. Contrató un maestro que sabía restaurar imágenes y muñecas de losa; de ahí en adelante, puso una tienda y trastienda, donde actualmente es el taller”, expresó, en una entrevista, Rossana Malla, pareja de Manuel Sarmiento (hijo de Rosa Rázuri) quien nos recibió en su taller y nos hizo conocer el mundo de la “Clínica de Muñecas”.

En las manos de Rossana está la "magía" por revivir nuestros juguetes.


Rossana, lleva 15 años trabajando en la Clínica. En todo ese tiempo tuvo experiencias que, derrepente, nosotros solíamos hacer con nuestros juguetes cuando queríamos ocultar determinadas cosas cuando éramos niños.  “Una vez llegué a encontrar, dentro de una muñeca, exámenes, notas de colegios. Los jalados eran los que más aparecían en los brazos o las piernas; como tienen orificios regulares, ahí estaban los exámenes arrugados. También he encontrado cartas, fotografías, cadenitas”, nos contó entre sonrisas.


Poco a poco, va recuperando la forma que fue creado en la fábrica de las "fantasías".


La diferencia que cobran por reparación no es por los años, sino por los materiales, compostura, cuánto tiempo demora repararlo, mano de obra, etc. En el taller, reparan desde muñecas de Biscuit, que son las más antigua,  hechas de losa con cuerpo de madera o cuerpo de cartón prensado. Tienen entre 100 o 150 años de antiguedad.  En caso de los Chichobelos, son hechos de jebe la cabeza, los brazos y las piernas, tienen unas cuerdas que se jalan en las extremidades y así está armado. Estas muñecas tienen cerca de 40 años y Rossana puede repararlos. 


El payasito "Tilín"; juguete que era muy querido en los 80, siendo analizado.

“El Chichobelo no es el original  del Perú. Se pide un permiso para la patente y las matrices, que son moldes de un Chichobelo que nació en Italia. El nombre original era Angelino. Estos Angelinos pueden costar cerca de 200 soles”, Agregó Rossana, dando a entender el gran conocimiento que maneja sobre las muñecas.


  El olvido por no venir a reparar juguetes podría desaparecer esta Clinica de Muñecas.


Finalmente, al preguntársele sobre el  futuro de la “Clínica de Muñecas”, Rossana manifestó: “estoy viendo que hemos entrado a una era bien complicada porque puede haber un avance tecnológico pero la juventud y los niños de ahora se rebelan contra los papás por tener un aparato, y cuando lo tienen se ponen más agresivo. Ya no compran mucho los juguetes. El desarrollo de un niño estaba en ser creativo, no en que te pongan las cosas ya hechas. A mí me parece, hoy en día, que estos aparatos no trabajan el cerebro. Tú le hablas al niño y ya no te contesta, para prendido solo de la pantalla. Es difícil seguir con esta empresa, pero es algo que me gusta, por ello continuamos a pesar de todo”.


Juguetes de antaño y actuales. Todos pueden ser revividos en esta clínica.


Un reportaje realizado para la revista EN LÍNEA.